EN EL ÁMBITO INSTITUCIONAL
-Mediadores Alternativos en la Solución de Conflictos Escolares, MASCE
-Manual de convivencia normalista 2012
La educación del colombiano debe ser un proyecto de vida. La educación además de transmitir saber y ciencia, debe hacerlo con sentido y tomando al estudiante como centro del proceso educativo
MARCO PEDAGÓGICO
La educación pública ha tenido desde sus inicios entre sus objetivos fundamentales la integración y socialización de los individuos en una comunidad de ciudadanos que comparte un conjunto de saberes y valores comunes. Este objetivo precisa actualmente ser revitalizado, ante los déficits cívicos que acusan nuestras sociedades actuales junto a fenómenos nuevos (como multiculturalidad o globalización), para promover una convivencia social de ciudadanos con distintas identidades culturales y la participación activa en los asuntos públicos.
La Educación para la Ciudadanía marca una dirección para hacer frente a los nuevos problemas, al tiempo que permite integrar los valores y temas transversales, en lugar de plantearlos como acciones puntuales o aisladas. Por estas razones, el Consejo de Europa ha declarado el año 2005 como el “Año Europeo de la Ciudadanía a través de la Educación” y ha invitado a los Estados miembros a un conjunto de acciones para promover una ciudadanía activa, informada y responsable en una cultura democrática, bajo el eslogan “Aprender y vivir la democracia”.
El aprendizaje de los Derechos Humanos pretende contribuir a formar ciudadanos más competentes cívicamente y comprometidos, mediante la participación en las responsabilidades colectivas. La escuela debe reafirmar su papel de primer orden en la formación de valores, abierto a todos los estudiantes sin discriminación, integrando la diversidad sociocultural y las diferencias individuales. Se pretende así construir ciudadanos iguales en derechos y reconocidos en sus diferencias, que tienen capacidad y responsabilidad para participar activamente en el espacio público común. El Consejo de Europa dice que la Educación para la Ciudadanía concierne: “al conjunto de prácticas y actividades diseñadas para ayudar a todas las personas, niños, jóvenes y adultos, a participar activamente en la vida democrática, aceptando y practicando sus derechos y responsabilidades en la sociedad”.
La educación para el ejercicio de la ciudadanía, entendida en un sentido amplio, comprende el conjunto de valores (responsabilidad y participación, tolerancia y solidaridad, conocimiento y libertad, igualdad y pluralismo), actitudes y comportamientos necesarios para una convivencia armónica. La dimensión cívica se apoya en una dimensión moral de los valores que la sostienen y, ambas, en una dimensión social de participación y convivencia en la esfera pública. Las tres son dimensiones esenciales de la democracia. Pero también comprende todo aquel conjunto de saberes y competencias que posibilitan la participación activa en la vida pública, sin riesgo de verse excluidos. La escuela contribuye, también, a formar ciudadanos cuando asegura el aprendizaje del currículum básico para todos los estudiantes, de modo que les permita estar integrados, y poderse mover autónomamente, en la vida colectiva.
Un aprendizaje de los Derechos Humanos, precisa no sólo enseñar un conjunto de valores propios de una comunidad democrática, sino estructurar el centro y la vida en el aula con procesos (diálogo, debate, toma de decisiones ) en los que la participación activa en la resolución de los problemas de la vida en común, contribuya a crear los correspondientes hábitos y virtudes ciudadanas.
La configuración del centro escolar como un grupo que comparte normas y valores es, por eso, el contexto adecuado para una vivencia y aprendizaje de la ciudadanía, lo que requiere también acciones paralelas en la familia y en la comunidad. Esto exige una acción conjunta a través de un proyecto educativo y de la práctica docente cotidiana, especialmente mediante el acompañamiento permanente del educando. Una educación democrática, en el doble sentido de educar para la democracia y educar en la democracia debe ser constitutiva, como fin y como medio, de la educación pública.
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